Empleo - Emprendimiento

Ser un jefe guay, ser un trabajador guay.

Seguro que en algún momento de tu trayectoria laboral te ha tocado “sufrir” un jefe, un compañero o un mando intermedio, de esos que dificultan que haya un ambiente laboral tan agradable como te hubiese gustado.

De esos que hacen que tus días en el trabajo se conviertan en “eternos lunes” en los que la cafeína no hace su efecto, y estás en una lucha constante entre tu mente y tus párpados (abre-cierra-abre- cierra…).

Pues estoy segura de que esos “seres superiores” en algún momento quisieron “ser un jefe guay”, solo que quizás se le haya olvidado tras semanas, meses o años de estrés, conflictos y “marrones varios”.

Por eso escribo este post. Para recordar a esos jefes, y de paso refrescarnos a los trabajadores, que no todo es norte o sur ni blanco o negro. Para ser un buen jefe o un buen compañero, y propiciar un buen ambiente laboral debemos de:

-Ganarnos el respeto y confianza mutua. Hay que ser honestos con nosotros mismos como personas y también con las personas con las que trabajamos. De nada sirve que una de las dos partes pretenda ofrecer confianza y pedir opinión, cuando en el momento en el que te giras todos obramos de forma interesada…

-Ser un jefe flexible y adaptable, pero haciendo entender que deben existir unas normas mínimas. Y si eres trabajador, entiende que no todos podemos hacer “lo que nos da la gana” y que hay límites para todo.

-Intenta llevarte siempre la sonrisa puesta. Todos tenemos problemas, rompederos de cabeza, situaciones difíciles… Evitemos el efecto dominó de contagio de malos rollos. No intoxiques, genera buen rollo.

-Cúrrate la conciliación, como jefe pero también como empleado. No debemos olvidarnos de que somos personas y que podemos tener obligaciones familiares, que nos encantaría resolver de la mejor forma posible. Pero eso no implica que dejemos a un lado nuestras obligaciones laborales para con la empresa. Todo con orden y consideración.

-Pon chula la ofi. A veces pasamos más horas en el lugar de trabajo que en nuestro propio salón, si conseguimos crear un ambiente cómodo, bonito… seguro que todo fluirá mejor. Eso sí, no se trata de “ir al trabajo en zapatillas” como si estuvieses en el salón de tu casa, pero una planta, un cuadro, frases motivadoras… ¡todo eso suma!

-Hablando se entiende la gente. Existe muchas veces un distanciamiento entre jefe y empleado que (aun existiendo confianza ocurre…) no hay la capacidad de expresar las necesidades personales o las emociones individuales. Es importante que se compartan los estados de ánimo, las disconformidades… si las dos partes no saben lo que ocurre no podrán “ocuparse” para buscar una solución.

-Crea equipo. A veces es importante saber delegar funciones y establecer equipos que tengan reuniones semanales, que se marquen objetivos, que sepan hacer trabajo en grupo, y se sientan importantes por sacar adelante proyectos que son “de todos para todos”. De poco sirve que pensemos que un comercial deba “ganar más” que su compañero administrativo por estar “en la calle”, si no somos conscientes de que sin esa labor administrativa el comercial no podría hacer su trabajo del mismo modo. La lucha no debe ser interna, la estrategia a seguir es ser conscientes de que todos vamos en el mismo barco y debemos remar en la misma dirección.

-Crea canales de comunicación. Existen muchas herramientas y Apps que facilitan esta tarea. Las personas necesitamos estar conectadas y tener vías para expresar ciertos pensamientos y situaciones. Debemos descubrir cuál es el mejor medio para cada cosa.

Festeja. Están genial incentivos como la tarde libre por tu cumpleaños, los “jueves-pizza”, las cenas de empresa, actividades fuera de la oficina… ahí se puede tener un acercamiento con los compañeros y hablar de formas más distendida.

 

Ser un jefe guay supone estas entre otras muchas cosas más, pero uno no podrá ser un jefe guay si no cuenta con trabajadores que también sean guays.

Al final, es cosa de todos generar un buen ambiente laboral y cada día se valoran más actitudes como la empatía, asertividad, escucha activa… en los procesos de selección de personal.

Tú, podrías ser un jefe guay, si ya sabes ser un trabajador guay.

 

Fuente imagen: Pixabay

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