Educación Emocional, Pedagogía - Formación

Dejemos de jugar al quién es quién

Cada fase de desarrollo, supone una mezcla de emociones que si lo unimos a los sentimientos que estas provocan y a la dificultad con la que solemos encontrarnos de poder expresarlos, probablemente se produce una etapa un poco convulsa, en la que las mamás y papás nos encontramos agotados y un poco desorientados.\r\n

\r\n

Es aquí cuando llega el momento de opinión externa. Y debemos estar preparados para ello.

\r\n \r\n\r\nBien porque un “profesiopapá” (que se ha leído un montón de libros sobre cómo trabajar la educación emocional de los niños) nos suelta la teoría de Goleman y el procedimiento que debemos seguir, puntualizando lo que estamos haciendo mal según su interpretación particular del autoconocimiento, auto-regulación, motivación, empatía, relaciones sociales…\r\n\r\nO porque tenemos en frente a la “vecina” que es incapaz de evitar compartir lo bien que lo hizo con su maravillosa hija, que nunca jamás le dio un problema o preocupación.\r\n\r\nSea como sea, todo esto va haciendo que generemos un cierto sentimiento de culpabilidad e inseguridad. Pero sobre todo, esos comentarios que nos acompañarán durante meses o años, nos harán despertar de forma descontrolada la auto-exigencia. \r\n\r\nY es que las mamás (y digo mamás porque sólo hace falta echar un vistazo en nuestro entorno para verlo) tenemos que ser eso: madres perfectas, pero además esposas, hijas, amigas, profesionales… y para colmo, debemos estar siempre perfectamente vestidas, peinadas, maquilladas y por supuesto delgadas.\r\n

\r\n

Parece que estamos de forma constante en busca de la perfección. Pero ¿por qué?

\r\n

¿Porque tenemos que vivir de forma tan asfixiante?

\r\n \r\n\r\n¿Por qué tenemos que estar asumiendo tanta responsabilidad y comprometiéndonos a llevar tantas cosas entre manos? ¿Por qué nos vemos en la obligación de hacer la cama, planchar la ropa, acudir a eventos de profesionales, llevar la última chaqueta de moda, tener una cartera divina, llevar el peinado más fashion…? ¿Por qué?\r\n\r\nY además no nos basta con eso, que también tenemos que tener el niño o niña que mejor hable, que mejor coloree, que no chupe el chupo, que coma de todo, que sepa bailar todos los acordes del “Despacito”, que cante todas las canciones de los cantajuegos, y que coma un helado en el parque sin caerle ni una sola gota en la camiseta.\r\n\r\nPues no señores, no. ¡Que eso nos genera mucho estrés! ¡Que no tenemos por qué ser superwoman! Que lo importante no es ser “el mejor” en todo, y yo me niego a inculcar esos valores a mi hija.\r\n\r\nQue los helados están para rechupetearlos y saborearlos. Que hay que cantar sin la necesidad de afinar ni saberse las letras de las canciones. Que si no me apetece ir a un evento, no voy porque no me da la gana, y porque no tengo porque dar explicaciones a nadie por ello, ni soy “menos que tú que vas de evento en evento y tiro por que me toca”. Que si he cogido muchos kilos, ya sé yo de sobra que es malo para la salud. Pero no hace falta que me lo diga en mi cara señora, que con ello no me ayuda. Y yo estaré gorda, pero ¡usted no tiene educación!\r\n\r\nQue si mi hija no come fruta, pues ¡¡ya la comerá!! Mientras este sana, me “importan un pito” las peras y las manzanas (y las posibles combinaciones que den entre ellas…).\r\n\r\nLos niños y niñas tienen una gran capacidad para aprender, pero también para captar el estado anímico de sus padres, para imitar lo que ellos hacen… Se proyectan en nosotros, como un espejo. Y por tanto habrá que ser conscientes de los valores y pautas de comportamiento que tenemos.\r\n\r\nHabrá que trabajar para contribuir por tanto a la estabilidad emocional dentro de la familia, y a veces, el perfeccionismo se convierte en el peor compañero de viaje. Y ese nivel de exigencia que tenemos en lo profesional, nos lo solemos llevar a los personal y familiar.\r\n\r\nDebemos aprender a controlar nuestra auto-exigencia. Tenemos que aprender a cuidarnos, a tratarnos con orgullo y a valorarnos por lo que somos y como somos. Pero también es importante que disfrutemos, que nos demos caprichos, que nos dediquemos tiempo. Criar a un hijo o hija no es una competición. \r\n\r\n¡Basta ya de jugar al quien es quien! Y juguemos a ser nosotros mismos.  \r\n\r\nAsí nuestros peques sabrán que deben ser eso, personas.\r\n\r\n 

Escribe un comentario

En cumplimiento con Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información te recordamos que al navegar por este sitio estás aceptando el uso de cookies. Más Información

En cumplimiento con Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información te recordamos que al navegar por este sitio estás aceptando el uso de cookies.

Cerrar